No, ningún activista ha pintado cuernos de rinoceronte

Las redes sociales e internet han sido un gran avance para llevar la información a todo el mundo, pero también nos han traído el auge de las llamadas Fake News, que han demostrado que pueden tener efectos devastadores que intentan contrarrestar iniciativas como la fundación Maldita y que también afectan a noticias sobre naturaleza y conservación.

Una y otra vez y desde hace aproximadamente siete años (la última, el tweet que os pongo abajo de una cuenta con 50.000 seguidores), las redes sociales traen la misma imagen a flote: elefantes y rinocerontes con sus colmillos y cuernos teñidos de rosa. Las imágenes se suelen acompañar de textos provocadores, normalmente que la iniciativa es de unos activistas para salvar la especie. ¿Qué hay de cierto en esto?

Captura de twitter
Captura de twitter.com

El origen de la historia

La historia no se basa solamente en unos cuantos montajes con Photoshop, y lo cierto es que sí se han usado tintes en cuernos de rinoceronte, pero ni han sido activistas ni dan lugar a las vistosas imágenes que inundan las redes. Fue en 2013 cuando comenzó el proyecto real, bajo el nombre Rhino Rescue Project: un centenar de rinocerontes de una pequeña reserva de Kruger conocida como Sabi Sands fueron partícipes de esta idea.

Se taladraron los cuernos de 100 rinocerontes y se inyectó en ellos una mezcla de antiparasitario con tinte parecido al que se usa en los billetes y que se puede detectar por rayos X.

Rinoceronte tratado
Fotografía de Rhino Rescue Project

Hay que destacar que el aspecto resultante en los animales poco tiene que ver con el de las imágenes alteradas, y de hecho, al inyectarse la mezcla, el color sí puede verse en el interior del cuerno y por tanto cuando este es molido, pero apenas altera el exterior.

¿Funciona?

Pudiera parecer bastante obvio para muchos que pintar los cuernos de un rinoceronte o el marfil de un elefante sería inútil: no solo está la posibilidad de retirar la pintura tras cazar al animal, es que estos vistosos colores que vemos en las fotos modificadas reducirían la capacidad de camuflaje de estos animales, que sí es importante en el caso del rinoceronte.

Montaje con photoshop
Comparación entre foto real (rhino.org) y modificada (eltribuno.com)

Pero…¿Qué ocurre con la efectividad del proyecto real en el que se basan estos bulos? Un artículo publicado en Pachyderm en 2014 señalaba algunos problemas para esta medida: la primera y más obvia es que es económicamente inviable, y es que someter a animales salvajes a procedimientos quirúrgicos es caro, especialmente porque el tejido del cuerno se renueva completamente cada cuatro años aproximadamente.

Una medida tan cara es imposible de reproducir a gran escala, pero sí en pequeñas reservas privadas. Para el equipo de Ferreira, esto supone un problema: El tratamiento de unos escasos centenares de rinocerontes en reservas redirige el furtivismo a otros parques de mayor tamaño.

Cartel disuasorio
Cartelería disuasoria – Rhino Rescue Project

Pero es que dicha toxicidad, en caso de existir, plantea también problemas éticos. ¿Se imaginan que alguien propusiese añadir tóxicos a alguna droga, por ejemplo? ¿Acaso el cuerno de rinoceronte no es consumido también por familias corrientes que creen en la medicina tradicional?

Al hablar de un producto ilegal, es difícil comprobar la toxicidad real de estos cuernos, cuyos principales consumidores son los mismos que se arriesgan a consumir peces globo altamente venenosos.

También habría que plantear el balance que supone para la salud del rinoceronte, al ser difícil evaluar los efectos que puede tener inyectar a gran presión estos elementos en el cuerno, por no hablar de los riesgos anestésicos a los que se expone a estos animales, o la ausencia de evidencias de que este tratamiento tenga un efecto antiparasitario real.

Rinoceronte tratado
Fotografía de Rhino Rescue Project

La propia anatomía del cuerno de rinoceronte, consistente en una red tubular de queratina, hace que sea difícil que el producto se distribuya de forma uniforme, lo que podría hacer que gran parte del tejido quedase intacto. De hecho, cinco de estos cuernos fueron analizados tras un mes del tratamiento, no observándose apenas decoloración en el interior, algo que se acelerará con el crecimiento de nuevo tejido día tras día.

La guerra del rinoceronte en 2018

Aunque valiente y original, los tintes inyectados en cuernos de rinocerontes no parece que estén salvando a estos animales, al menos a gran escala, tal y como nos dicen numerosos virales. Algo que es imperante, con un ratio de tres rinocerontes africanos muertos diariamente desde los últimos cinco años.

Grupo de rinocerontes

Fotografía de Keith Conelly

Esta creciente amenaza es alimentada por la creencia pseudocientífica de que la queratina del cuerno de rinoceronte (a diferencia de la de nuestras uñas) tiene propiedades prácticamente mágicas. Esto ha llevado a que en 2018 quedan solo 80 rinocerontes de Sumatra y ha muerto el último macho de rinoceronte blanco del norte, grandes desastres para la conservación de estos animales en 2018.

Se cree que con estos niveles de furtivismo, todas las especies de rinoceronte se extinguirán en este siglo. Y es que en una década se han cazado más de 8.000 animales, con un crecimiento en algunas áreas de esta caza furtiva de 9000% entre 2007 y 2014. Se ha probado y propuesto mucho: desde crear cuernos en el laboratorio a mover animales en helicóptero, pasando por cortar cuernos o legalizarlos, pero la suma de todas estas iniciativas y propuestas no parece frenar este conflicto.

estadísticas de furtivismo
Escalada de furtivismo en la última década – Rhinos.org

Por suerte, también hay buenas noticias, y es que en la última década, los esfuerzos científicos y sociales han contrarrestado el furtivismo con conservación: hace diez años había en el planeta 20.800 rinocerontes, frente a los que 29.500 que hay actualmente, aunque este aumento corresponde solamente al rinoceronte blanco del sur.

Aún así, el furtivismo sigue su escalada y amenaza con superar ampliamente los esfuerzos de conservación. ¿Encontraremos una solución definitiva para acabar el conflicto antes de que la sexta extinción engulla al rinoceronte?

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